Anna Heringer La belleza esencial

«La arquitectura es una herramienta para mejorar vidas».
Anna Heringer

El Museo ICO presenta una exposición monográfica dedicada a la obra de la arquitecta alemana Anna Heringer.

Desde el uso de los materiales y técnicas locales, Anna Heringer promueve el fortalecimiento de la confianza individual y colectiva, apoyando las economías locales y fomentando el equilibrio ecológico.

Una selección de los trabajos más representativos del Estudio Anna Heringer acompañarán al visitante en un recorrido por diferentes países y culturas.

La belleza esencial de la obra de Anna Heringer es una belleza punzante, porque no tranquiliza sino inquieta, hiriendo las conciencias y removiendo el paisaje plácido de la conformidad. Desarrollados a menudo en entornos desfavorecidos, sus proyectos persiguen mejorar la vida con medios elementales y materiales locales, y usando la belleza de lo natural y lo artesano para interpelar nuestra prosperidad insostenible y nuestras rutinas ajadas. La obra ejecutada con su equipo es una rosa con espinas, protegida con púas como la inteligencia testaruda del erizo, y hemos utilizado tres fábulas del animal para ordenar la exposición.

La sala principal contiene los proyectos de Bangladesh, y la belleza deslumbrante de las realizaciones textiles, ocultas bajo el revestimiento humilde de lo cotidiano, recuerda La elegancia del erizo novelada por Muriel Barbery, que describe la refinada y fascinante vida interior de personas modestas; la planta inferior recorre las obras en China, Marruecos, Ghana, Zimbabue, Alemania, Austria y España, un periplo por tres continentes guiado por la tenacidad de sus convicciones, y donde es inevitable evocar el erizo de Arquíloco rescatado por Isaiah Berlin, que sabe muy bien una cosa frente al zorro que se distrae por saber demasiadas; y en la planta superior se exponen imágenes y vídeos relacionados con su trabajo y el manifiesto promovido en Laufen, por la arquitecta y sus colegas, donde la tensión entre el idealismo de los propósitos y la realidad de la vida profesional hace pensar en la alegoría de Schopenhauer sobre los erizos que para soportar el frío deben acercarse, pero no tanto que les lleve a herirse con sus púas. Tres erizos pues, y una sola unidad de propósito, hacer de la arquitectura una herramienta para mejorar vidas.

En Studio Anna Heringer creemos que la arquitectura es una herramienta para mejorar vidas. Desgraciadamente, lo contrario también es cierto, pues la arquitectura destruye en la medida en que el sector de la construcción contribuye de una manera radical al cambio climático. Pero somos idealistas. Creemos que los seres humanos y los arquitectos pueden ir más allá de lo convencional, trascender el statu quo. La arquitectura es una poderosa herramienta de cambio. Manejamos grandes cantidades de recursos y dinero. Construimos edificios y, con ello, construimos comunidades fuertes y sociedades justas.

Y podemos conseguirlo sin dejar de estar en armonía con la naturaleza.

Nuestro objetivo es una arquitectura sostenible planteada globalmente. No creemos en una sostenibilidad que solo sea para una parte de la población. Construimos de la misma manera en Asia, África y Europa: aprovechando al máximo los materiales naturales que hay en cada lugar. Son muchos los materiales que nos regala la naturaleza, y todo lo que necesitamos es sensibilidad para verlos y creatividad para usarlos. La perspectiva que sostiene todos nuestros proyectos puede resumirse así: materiales locales + fuentes de energía locales (personas) + conocimiento global.

“La razón de ser de mi trabajo es utilizar la arquitectura y el diseño para fortalecer la confianza cultural e individual, apoyar las economías locales y propiciar el equilibrio ecológico. Para mí, sostenibilidad es sinónimo de belleza, y la belleza es la expresión formal del amor. Cuando no actuamos por miedo, sino por amor a una persona, a una comunidad y al planeta, la sostenibilidad llega de una manera natural. La forma no sigue a la función: la forma sigue al amor”.

Anna Heringer

Anna Heringer La belleza esencial

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